Soundcloud Kruzio Baal

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miércoles, 13 de junio de 2018

Mi yo del 90 al 2018

No soy perfecto,
pero hago lo correcto
no pertenezco a ningún movimiento
valgo por mi propio esfuerzo.

Nadie es más que yo y no soy más que nadie
no sé la verdad, pero me acerco cada vez más
no me importan los géneros
no me importa si eres religioso
no me importa tu orientación sexual
solo me importan las buenas personas.

Tengo miedos, problemas y cicatrices
no los achaco al pasado ni a la historia, los enfrento,
no me valgo de asociaciones ni fundaciones
no me escudo, no me escondo, no me victimizo.

He sufrido, me divierto
me han golpeado, sonrío
abusaron de mi, en mi confío
me machacaron, me rehice
me maltrataron, hago mi vida.

Jamás eliminé un número de teléfono,
jamás he negado la libertad a alguien,
jamás he prohibido algo.

Soy quien soy, con mis defectos y virtudes,
más cerca de Dios siendo ateo
más inteligente sin estudiar
más omnipresente por amar.

Soy feliz.

viernes, 2 de febrero de 2018

Que la mujer trabaje de lo que le plazca

En qué mierda de sociedad vivo donde la gente es capaz de decir que una mujer no puede prostituirse si quiere, se actriz porno, bailarina o modelo de la Fórmula 1?

SI QUIEREN ELLAS POR SU LIBRE VOLUNTAD Y DERECHO QUE TIENEN, POR QUÉ COJONES TIENE QUE DECIR LA GENTE LO QUE PUEDEN TRABAJAR O NO!

Nadie piensa en ellas, solo pensáis en la puta apariencia que da a la sociedad, solo pensáis en la finitud de vuestro cerebro mermado por los diarios, por las asociaciones victimistas, por la estupidez de una ignorancia que os consumen el maldito cerebro o lo poco que os queda.

Una mujer y un hombre deben ejercer el trabajo que les plazca, con la misma cobertura sanitaria, educación, psicológica y constitucional, sea el maldito trabajo que sea. Creéis que sois empáticos pero solo lo pensáis bajo vuestro punto de vista y la empatía es ponerse en el lugar de la otra persona, con sus experiencias y prioridades!

Dos dedos de frente, sí para separar la realidad de vuestra fantasía de la realidad que viven otras personas, dejad meteros en lo que una mujer puede o no trabajar, hacer, pensar, vestirse o lo que le salga del coño.

Sé que no suelo apuntar maneras con tanta palabrota, pero ya quema mucho el despotismo y la demagogia.


sábado, 16 de abril de 2016

Ya nos veremos, chico guapo

Me desperté como cada día, retiré las sábanas y me levanté de la cama. Fui a la ducha directamente, sin pensar en ponerme las zapatillas o coger el albornoz, sabía que me esperaba un día duro, más que duro, largo.

Tenía que ir a un lugar donde no conocía a nadie. Reunirme con gente con la que no me apetecía entablar ningún tipo de conversación, pero que por el trabajo era necesario. A la tarde, mi chica vendría a buscarme a la calle paralela de los autobuses, más que nada para no formar ningún atasco y aprovecharnos de las salidas de los buses. Me tengo que vestir elegante, aunque para nada dejar la comodidad. Puede que una talla más de la necesaria para poder ir algo cómodo pero formal.

Supongo que he acertado con la vestimenta, pues dice mi chica que he causado buena impresión, me alegro, la verdad, aunque ha sido horrible la reunión, saludando y sonriendo todo el rato chistes que eran para vomitar de lo malos que eran, pero bueno todo fuese por el trabajo. Ha estado decente a decir verdad, después de esa tediosa reunión hemos ido a cenar a un restaurante para el que solo se accede con reserva.

Después de conversar agradablemente entre cerveza, algo de cava y una cena de muy buen ver, hemos ido a su casa, hoy me tocaba dormir allí. Lo cierto es que con la cama que ella tiene, no sabía dónde iba a dormir yo, porque bueno, parece una pista de aterrizaje, jajaja, la verdad, me encanta.

Ella me dijo que se sentía exultante, radiante, increíble... excitada. Me rodeó con sus manos suaves, finas, cuidadas... sin pintar, la miré, me miró y entendió mi mensaje. Nos fuimos a la cama dando risotadas y algún que otro azote antes de zambullirnos entre la seda de sus deseos.

Es una bella mujer, pero que no tiene tiempo para amar, o que no quiere sentirte débil. Sé que soy del segundo tipo, aunque también por necesidad para pagar mis facturas. Ser un hombre de compañía en el que a veces cobrar un extra si yo quiero, no está mal. Me siento un poco vacío, pero pago mis facturas.

He llegado a casa después de desayunar con ella y decirme: "ya nos veremos, chico guapo".
Ah... me he quitado la ropa y me he puesto el albornoz, he guardado el dinero y hago la reflexión de mi jornada de trabajo, como siempre.

Vaya, ya me está llamando para quedar por octava vez.