Lo que dilucidas no son más que las sombras del mar proyectadas por una concha después de oírla.
Te agachas como si tuvieras miedo ante la derrota, un terremoto o a por una pelota que ha rodado.
Entre las pantallas, espadas y paredes siempre estamos preocupados por lo que nos oprime, en vez de apagar, esquivar y romper, y que, no paro de pensar que a pesar de que este domingo 29 de 2015 mi abuela falleciera la vida sigue, sigue dando rompecabezas, puzzles y piezas, sonrisas y penas, alegrías y verbenas, música, tetas, películas y cerveza, zumos y descanso cuando el cuerpo quiera.
Lo que deseas, dejas de cumplirlo porque no mueves un dedo por ello, por miedo, por miedos.
Entrelazando el tiempo con la división de ratos buenos, de aplastar y callar a quien oprima mi libertad, de gritar fuerte, de llorar cuando lo necesite, de desahogarme como crea conveniente, no os concierne, ¡lo que haga entre semana con lo que piense! Estoy, estuve, bailando como una peonza en un balde. Me sostuve.
Diré que no, no, no, no, cuando algo esté en contra de mi yo, en contra de lo que defiendo, en contra de la salud, en contra del amor, de cualquier razón, sin hacer daño al prójimo y primo y al enemigo, así sigo. Unos sí y otros no.
Puede que no empiece todo, pero sí que acabo con todo, sin remordimientos, con consecuencias, con amor.
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lunes, 30 de noviembre de 2015
Sostuve
Etiquetas:
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Ubicación:
Basauri, Vizcaya, España
miércoles, 17 de junio de 2015
La frustración de un sueño
He soñado con ella tantas veces, en tantas situaciones, de tantas formas distintas y con tantas emociones que ya se ha convertido más en una pesadilla, y no por la satisfacción que ha habido en ciertos sueños, si no precisamente porque es imposible lograrlo.
Allí donde ni se pincha ni se corta, la imaginación nos puede liberar o bien frustrar, y en este caso es así, pudiendo "traicionar los valores morales" mediante la imaginación y transgrediendo aquello que no haríamos nos liberamos en parte, pero, ¿y si un día llega una situación parecida? La conciencia me carcomería bien por no hacerlo y lo mismo por hacerlo.
Ya no sé donde queda la forma en liberar aquello que uno desea sin faltarse a uno mismo ni al prójimo, y menos todavía sé como reaccionar llegado tal caso. Como diríamos hace años "tengo la picha hecha un lío", y no sé si soy más tonto por bueno que por no serlo.
Un dilema para quien trata de ser ese príncipe de Disney en un mundo que no lo es y mantener su salud en un estado óptimo.
Allí donde ni se pincha ni se corta, la imaginación nos puede liberar o bien frustrar, y en este caso es así, pudiendo "traicionar los valores morales" mediante la imaginación y transgrediendo aquello que no haríamos nos liberamos en parte, pero, ¿y si un día llega una situación parecida? La conciencia me carcomería bien por no hacerlo y lo mismo por hacerlo.
Ya no sé donde queda la forma en liberar aquello que uno desea sin faltarse a uno mismo ni al prójimo, y menos todavía sé como reaccionar llegado tal caso. Como diríamos hace años "tengo la picha hecha un lío", y no sé si soy más tonto por bueno que por no serlo.
Un dilema para quien trata de ser ese príncipe de Disney en un mundo que no lo es y mantener su salud en un estado óptimo.
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