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miércoles, 25 de enero de 2012

Miedos y Tabúes de Bronce

Tras horas purpureas, quisiera volver a palpar el rojo cobrizo, el manteo de los parpados reviviendo instantes de ciencia real. Donde el presente que vivo es un relato fantástico de humo negro.

Horarios tardíos, terrenos escarpados como guillotinas acurrucadas bajo el miedo de caer. Fosos y lagos cruzados entre si, protegiendo el corazón que todos los ladrones anhelan. Donde uno mismo y el resto son peregrinos a marcha firme, intentando encauzar su alma o hallar un camino que se acerque al de sus visiones.

Cometas azules que nos guían y nos sacan de una sonrisa o bien nos ilusionan, a veces nos avergonzamos y escondemos la careta. Así continua nuestra historia y así seguirá mientras no derroquemos a los tabúes y miedos de bronce.

20-5-2011

lunes, 16 de enero de 2012

Dominio


El instinto es algo básico, pero más básico es aprender y dominarlo.

Entrando en un edificio desconocido en el que, solo sabes de 4 personas,  no incita mucho… Aunque, por otra parte, la mente se agiliza para buscar respuestas. Entrada la media luna, las dos personas que se complementan huyen hacia el baño, para ayudarse claro está…


          Él, vestido con zapatillas blancas, calcetines tricolores a grises negros y blancos, un pantalón azul situado a medio trasero, los calzoncillos rojizos militares y anaranjados dando un toque a la vista, una gran camiseta blanca que cae como una cascada...

         Ella, vestida con unas zapatillas negras, calcetines bicolores a tono oscuro, un pantalón negruzco, culote grisáceo, sujetador emparejado, camiseta blanca ceñida a su esbelta figura…



         Se ven, se miran, se escanean, en un baño donde la ducha se ilumina como si Dios quisiera que entrasen. Él arremete con sus brazos protegiéndola, pero arrastrándola hacia dentro con besos y caricias; ella, lo corresponde poniendo su brazo derecho en la espalda de él y el izquierdo sobre su cuello. Él joven utiliza su brazo izquierdo introduciéndolo por su camiseta y soplando su espalda con el tacto, mientras que, con el derecho desde la cadera sube hasta el hombro de ella cada vez con un ritmo más fluido y continuo. Cada beso se produce con más rapidez, pero más exquisitos, jugando con la lengua como en una batalla girando y rotando los ejes centrales para poder alcanzar más terreno labial, en dicho instante, él acentúa su mano izquierda sobre el pantalón de ella, apretando con insistencia y ella se desengancha de él, para poder tomar aire y vuelve a enlazarse en el bucle, su mano recorre la totalidad de la cintura, buscando el picaporte que abra… en ese momento la palma derecha de ella se desliza hacia la abertura de la camiseta de él, tirando hacia arriba para quitarla y en volandas se posa sobre el suelo.



Como si de un masajista se tratara el desliza su tacto sobre ella de forma que la camiseta de ella desaparece, entrando en calor y teniendo el labio de él afincado entre sus dientes ella pasea sus dedos sobre el torso de él. Caldeado el ambiente, el chico, la gira poniéndola contra la pared de la ducha y exponiendo sus manos hacia delante, él la abraza, la susurra y ella vuelve a cerrar los ojos, se ladea el cabello para que pueda pasear sus labios por su cuello, el a besos y marcando el camino con la lengua .

         La chica aprieta los brazos de él, en señal de que acepta el cambio, pero su mirada no acepta que no llegue a morder. Los brazos suben hacia el pecho de ella con tranquilidad y con la misma prisa no llega a tocar, haciendo que ella doble sus rodillas, la respiración se agiliza en señal de querer llegar a más. Él desliza su cabeza hacia el interior de ella, primero por el cuello, dejando una estela tras de si hasta el hombro, después se dirige al pecho palpando con sus labios en besos cortos, pero carnosos y sus palmas se acercan al mismo lugar, con la cadera, la prieta entre él y la pared, ella de mientras, va retirando el cinturón de su compañero; con cada pierna va bajándole la coraza que a él le queda, juntan más sus cuerpos tocando con las piernas los muslos.


         Él la pregunta si desea que termine de tocar y ella responde afirmativamente, con un dedo estira del sujetador hacia arriba, las pulsaciones siguen en alza, la respiración mueve mas el tórax de ambos, ella va notando como las yemas de los dedos de él van palpando sus senos y como van ascendiendo recubriendo poco a poco todo. Se siguen besando estirando y chocando como elementos naturales, no surgen palabras, solo se oye la respiración… juega un poco y ella recoloca las manso de él con las suyas, moviendo a otro compás, el la muerde el labio inferior y él baja una de sus manos entre las piernas de ella por detrás mientras que con la otra la abraza por la cintura, ella continua el juego, siguen besándose. El joven va acariciando la pierna derecha de ella, subiendo y bajando, la chica con un ademán coloca la mano de su compañero entre sus piernas obligándole a cubrirla entera apretando con fuerza…

 Continuará…
escrito en 2009

jueves, 12 de enero de 2012

Ojalá pudiera transmitir los sentimientos.

                Aquella tarde, frente al ordenador, en un inspirado atisbo de calor, se inundó la tela, dando mayor metabolismo y las lenguas del fuego santo que luchaban, en la oscuridad sonrisas tímidas, pero seguras, el gran observador del espejo tomando nota, mientras la única fe, aceleraba el volumen. Sonó un clic, la ropa acecha en el templo, al igual que los cuervos, nos escudriñábamos de forma inconsciente, desnudando secretos temidos, el viento se quedó momificado, nuestros únicos deseos se desenterraron, matando cualquier otro anhelo.
                Dentro de esa tienda de campaña improvisada, todo apretaba, cerca del valle montañeros concurrían, y en la desembocadura de la locura, aquel manantial que emergía, renovando las fuerzas. Mi mirada se posaba sobre su morada, ella se posaba sobre mi delicadamente, torbellinos incendiarios por las falanges, engullidos en una tormenta oscura en el que veíamos delgadas líneas de luz.
                El paisaje se modelaba, el tiempo se aceleró, para una situación mucho mejor, nos revisábamos el uno al otro, ella bajó el último armazón y por fin el principio del revoloteo y del juego dio comienzo de forma intensa, un bucle era nuestra petición. Éramos más perfectos que una fusión, como rocas metamórficas. Con el paso del tic-tac, más unidos en diferentes situaciones, sus planetas brillaban, su voz seca, pero cálida, clamaba con valor.
                El gladiador manejaba y... ella, mi compañera, mi amiga, me adiestraba en la cultura de ser dos almas en una. No podíamos albergar más gozo y explotamos en pasión… así, de una vez y dos continuó.
                Cuando estoy solo, te echo de menos… amor.


16 y 17- Marzo de 2011